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¡Dios fue,es y será!

Malena Manzato.


En tiempos de pandemia en lo único que podemos tener certeza es que: ¡Dios fue es y será! Porque todo a nuestro alrededor no tiene sustento real y nada sabemos de cómo serán nuestras realidades cuando haya respuestas reales para terminar o disminuir el contagio del COVID 19. Todo hasta ahora es incertidumbre.

Algunas pensadores contemporáneos sostienen que “va a surgir un nuevo sujeto y nuevos interrogantes sobre el sentido de la comunidad”. Y creo que así será. La gran pregunta es ¿quién o quienes pagaremos el costo de este desastre mundial que se lleva tantas vidas y dónde habrá una gran crisis económica, de la que se habla y que se va a producir en poco tiempo? El neoliberalismo está debilitándose, “los meritocratas” pueden ser afectados por el virus a igual que las personas más humildes y sin posibilidades socio-económicas. Sus méritos ya no son válidos.


La Unión Europea, el Mercosur, la Una Sur y otros organismos mundiales ya no son lo que eran, Estados Unidos esta perdiendo su hegemonía en el Occidente y China aún no puede posicionar “su” hegemonía a nivel mundial. Otro de los graves problemas mundiales es que, en la actualidad no se visibilizan liderazgos capaces de reconstruir al mundo en una post-pandemia y una de las grandes incógnitas será: ¿quiénes van a ser o qué cosas van a ser las nuevas instancias que generen autoridad en el mundo? En la actualidad, el planeta carece de Liderazgos. Los líderes mundiales y regionales más fuertes que conocemos, no nos representan ni cómo líderes políticos, ni cómo líderes religiosos. Pensemos, Donald Trump, Xi Jinping, Jair Bolsonaro, ¿en manos de quienes está el mundo?


El capitalismo como formato económico y cultural tiende a rehacerse en cualquier condición porque es una maquinaria con reproducción ilimitada, pero, ¿qué será de la población y sobre todo de la población vulnerable? Según pronostican: “nada será igual a lo que conocíamos”, ni nuestras sociedades, ni nuestras familias, ni nuestras comunidades de fe, de hecho, ya están siendo diferentes.

Conocemos varios relatos bíblicos con grandes cambios sociales, económicos y culturales: después del diluvio, después de las plagas de Egipto, después del desierto... y también cuando Dios dispersa a su pueblo por toda tierra en Ge. 11:5-9.


"Jehová descendió para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. Y dijo Jehová: El pueblo es uno, y todos tienen un solo lenguaje; han comenzado la obra y nada los hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por eso se llamó Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la Tierra”.

¡Incertidumbre! Una vez más nos tocará vivir como “hijos e hijas de los hombres” grandes cambios sociales, grandes cambios económicos, hasta grandes cambios de comunicación, porque ya no nos comunicamos de igual manera, ahora nos comunicamos virtualmente. ¿Y qué de los que no tienen acceso a las redes?


No atravesamos guerras cómo las que conocíamos, dónde había enfrentamientos y morían millones de personas, las guerras ya no se declaran, no tienen comienzo ni final, no se izan banderas blancas ni hay amnistías, esta guerra del COVID 19 se extiende globalmente. Esta guerra nos ha encontrado marcados por las economías del mercado salvaje y neoliberal. Las noticias de la muerte, son solo un número que nos cuentan los medios de comunicación, una persona por minuto muere en Brasil y nos aliviamos porque en Argentina solo mueren 35 por día. A medida que pasan los días estas cifras no nos duelen, las estamos naturalizando. ¿Cuántos murieron hoy?


Una cosa es lo real, la existencia real y concreta del virus, y otra cosa es cómo geopolíticamente se van a producir diversos efectos sociales y comunitarios en relación a esta pandemia. Hace un tiempo atrás el Papa Francisco dijo que esta pandemia nos encontró en el mismo mar, pero obvió decir que no en el mismo barco, algunos atravesarán ese mar llamado COVIC 19, en grandes buques, otros en pequeñas barcas y muchos flotando en la nada misma. Por ese motivo en tiempos de pandemia en lo único que podemos tener certeza es que: ¡Dios fue, es y será!


Aun así, me pregunto: ¿Qué será del mundo post pandemia? Si “va a surgir un nuevo sujeto y nuevos interrogantes sobre el sentido de la comunidad”, quisiera que ese mundo fuese una experiencia donde reine el amor, la igualdad, la sororidad y la equidad. Que todos podamos empezar de nuevo, que podamos amarnos los unos a los otros, con ese amor paciente, bondadoso, tal nos amó Jesús que dio su vida por nosotros. Si vamos a vivir una nueva sociedad, “Que nunca nos abandone el amor y la verdad, que la llevemos siempre alrededor de nuestro cuello y escrita en nuestros corazones, porque vamos a contar con el favor de Dios y podremos ser reconocidos por nuestros pares” ¡Porque Dios fue, es y será! Aún en las incertidumbres.




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